ADICTOS VIII

…y además una nueva historia de Adictos que, con el permiso de Julia, reblogueo

Julia Ojidos

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ADICTOS VIII

Michael se quedó dormido, apoyó su cabeza sobre el cristal y agotó todos sus recursos de diálogo. El rubio seguía conduciendo. Solo se oía una voz femenina que hablaba en ruso, procedente del GPS de última generación. El rubio lo conecto para intentar buscar una alternativa a la carretera comarcal; la dulce voz le comunicó que todavía estaba en obras. Por eso tardaron tanto en llegar a su destino.

En breve el rubio estacionó el vehículo en el parquin subterráneo. Michael no se percató de que se habían detenido. Se despertó sobresaltado al oír el estruendoso portazo al cerrar la puerta. Le miró a través de la ventana confundido, no tomó conciencia de donde se encontraba hasta que el conductor golpeó la ventanilla con su inmenso anillo de oro y su sonrisa postiza.

Michael abrió la puerta, tenía el cuerpo acolchado; levantó su…

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