Cierra la Puerta: Capítulo 14

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PORTADA

Ese condenado monstruo sonreía, saboreando ese momento, ahora todos ellos estaban condenados al infierno. Richard lo supo; muy a su pesar, que ese era el final. El final para toda su familia. Después de todo y después de volver a ver a su mujer…durante unos instantes creyó poder salir bien parado de aquella historia, pero se equivocó.

Se puso en pie, e hizo lo único que se le ocurrió, una última intentona por salvar a su hijo y a su mujer.

—Déjalos ir, yo me iré contigo, pero déjales que se marchen, por favor —suplicó Richard.

Se puso de rodillas y juntando sus manos, clamó piedad para su familia. El grotesco ser se acerco a él, quedando a escasos milímetros. Después de acabar con Javier, le pareció que había dicho algo, pero quizá solo eran imaginaciones suyas. Y entonces, contestó…

—No hay trato —dijo una voz grave, una voz que salía del interior de aquella cosa. ¡Os quiero a todos! —gritó glorioso.

Agarró a Richard por los hombros, igual que había hecho con Javier, alzándolo en el aire.

¡No! —chilló su hijo.

En ese momento algo interrumpió el devenir de los acontecimientos. Alguien llamó a la puerta.

—¡Abran la puerta! —gritó Fernando, el nuevo director del hotel.

—Lo siento jefe, siento haberles dejado entrar —se escuchó decir al joven guarda.

Richard sintió un enorme escalofrío en su espalda. Era exactamente igual al día que aquel bicho se llevó a su mujer. Con diferentes personajes, algunos matices discordantes, pero jodidamente igual de tenebroso, se percibía el mismo aroma a tragedia.

Los dos hombres luchaban por abrir la puerta cerrada. Jhon se levanto para intentar derribar la puerta y que esos hombres pudieran ayudarles. Alice permanecía en el suelo, extasiada por los años pasados en aquel enorme agujero negro.

Richard intento zafarse, pero aquel malnacido le sujetaba con tanta fuerza que apenas pudo moverse. Éste miro complacido la escena, Jhon intentando abrir la puerta, Alice en el suelo y Richard enfrente suyo, incapaz de escapar de allí.

Giró la cabeza para mirar la puerta del armario, que permanecía abierta esperando algún invitado nuevo. Le miró, miró detrás de él, y volvió a mirarle. Sonrío.

¡Por todos los dioses! Richard supo lo que pretendía llevar a cabo. Unas lágrimas cayeron por su rostro.

—No, eso no, por favor. Otra vez no…

Tiro a Richard lejos de su alcance. Esté se golpeo contra un cuadro de la Torre Agbar y desconchó parte de la pared en el impacto. El golpe contra el suelo al caer también fue extremadamente violento.

Jhon corrió a auxiliarle. Richard intentó advertir a su hijo que se olvidara de él, que ayudara a su madre, pero no podía.

—¡Qué demonios pasa ahí! —chilló enfurecido Francisco. ¡Voy a llamar de inmediato a la policía!

Y lo que pasaba es que Alice, que se encontraba tirada en el suelo, veía como esa cosa se acercaba a ella para llevarla de nuevo a su escondite maldito, esta vez para no volver a ver la luz, para siempre jamás.

PDF: Cierra la Puerta Cap.14

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