Rectificaciones en Novela: Cierra la Puerta

Hace unos días di por finalizada la historia breve: Cierra la Puerta, compuesta de 15 capítulos. Colgando un último post con la novela completa en PDF. Gracias a Lourdes Lurda55, una buena amiga, que además tiene un blog esplendido (el que no lo haya visitado no debe perder un segundo más!), pues gracias a que se leyó la novela y fue capaz de encontrar varios “gazapos”, pudé rectificarlos y subir la novela nuevamente pero corregida.

corrector-estilo

Así que este post, aparte de para hacer mención de esos errores y pedir disculpas por ellos, también es de un sincero agradecimiento a Lourdes por advertirme y ayudarme a corregirlos.

gracias

 

Cierra la Puerta (Historia completa – 15 episodios)

PORTADA

Tres años atrás, un terrible suceso cambió por completo la vida de Richard, un afable irlandés de vacaciones en la ciudad de Barcelona. Estos años pasados, han convertido a los protagonistas del suceso, en personas marcadas por el extraño y sobrenatural  incidente, impotentes e incapaces de no poder salvar a la mujer de Richard, Alice. Pero la reapertura del hotel por parte de su nuevo dueño, pondrá en alerta a todos y los volverá a reunir para tratar de luchar contra su enemigo, un ser repulsivo con la cara desfigurada y sediento de almas humanas, que buscara llevarlas a su rincón más sombrío y cerrar la puerta, para siempre.

PDF DESCARGA NOVELA GRATUITA: Cierra la Puerta

Cierra la Puerta: Capítulo 15

15

PORTADA

Aquel infame ser, salido de su mundo tenebroso, volvería a ganar la batalla a esos mediocres seres terrenales. Todo estaba de su lado. Le divertía tanto la idea de haber jugado al gato y al ratón con esos pobres estúpidos. Una jugada maestra. Nunca quiso el alma de aquel hombre, ni del joven, no le pertenecían. Pero la de aquella mujer llamada Alice, sí. En su momento, mucho tiempo atrás, el había pertenecido al mundo de esos hombres y mujeres a los que ahora observaba desde su posición privilegiada. A él le habían arrebatado todo, su vida, su alma, su dignidad. Habían llevado con él infinidad de experimentos, perversos y dolorosos. Le habían transformado en lo que era hoy día. Desde entonces, juró venganza. Tenía derecho a devolver esa misma jugada a la humanidad, de robarles su esencia, absorberla y hacer de él un ser más poderoso. Nadie podría detenerle. Nunca.

Alice no tenía fuerzas para pelear, estaba condenada al ostracismo de por vida. En la otra punta de la habitación, Richard; tirado en el suelo, herido y con las fuerzas en un estado lamentable, observaba desde el suelo impotente como su mujer volvía a estar en manos de ese monstruo imperturbable, que se la llevaba de rastras de nuevo hacía la oscuridad.

Richard, señaló con el dedo lo que ocurría tras él.

—¡Mama! —chilló Jhon al darse cuenta. Salió corriendo desesperado a evitar que su madre volviera a desaparecer.

Agarro a su madre por el brazo, e hizo fuerza tirando hacia atrás de ella. Pero esa cosa era más poderosa que el joven Jhon, y los arrastraba a los dos hacía ese maldito y oscuro lugar. Alice sabía lo que tenía que hacer para salvar a su hijo, lo mismo que había hecho tres años antes para salvar a su esposo. Cuando estuvieron al borde del armario; que se alzaba enorme y tenebroso sobre ellos, empujó a su hijo fuera de semejante condena a perpetuidad.

El monstruo de cara deforme, sonrió complacido. Se sentía superior a esos humanos, y habría sido imposible que saliera derrotado, pero no podía negar que estaba gozoso del resultado final.

Se giró para lanzar el cuerpo de Alice al fondo del lúgubre armario y se topo de bruces con Richard. ¿Cómo podía haberse puesto en pie?, se preguntó algo inquieto. Sujetaba algo entre sus brazos. Lo levantó en alto y lo bajo con violencia contra él. Ese hombre, aquel insignificante ser humano, pronuncio unas palabras, que por primera vez en mucho tiempo le hicieron sentir temor.

—Se acabó el juego.

Le bateó con el mazo en la cocorota con enorme furia. La figura oscura, aterradora e invencible, ya no lo parecía tanto en ese momento.

El golpe lo había partido en dos.

Francisco, el director del hotel y Alex, el chico que estaba ese día como guarda de seguridad en la puerta del hotel, consiguieron por fin abrir la puerta y asistieron estupefactos a lo que estaba ocurriendo en aquel lugar, en ese mismo instante. Un espectáculo grotesco de una figura infernal que luchaba por no descomponerse, pero que no pudo más que emitir un chillido agudo y diabólico antes de evaporarse.

Y todo terminó.

Richard quedo de pie, sujetando el mazo entre sus brazos y la mirada perdida en el infinito.

Jhon desde el suelo, empezó a reír, una risa nerviosa, controlada, pero también esperanzada.

Alice estaba llorando, en esas lágrimas iban una mezcla de emociones y sensaciones diversas, pero todas ellas incontrolables.

Alex tenía las manos en la boca, sobrecogido por lo que acaba de presenciar.

Y Francisco, que había permanecido en estado de shock y en silencio, comenzó a mover la cabeza en forma de negación, se oponía a creer lo que sus ojos le habían mostrado.

—Hemos de marcharnos de aquí, inmediatamente —les ordeno, Richard, mirando a su mujer y a su hijo. Se acercó a Francisco y le dijo—: Por favor, nosotros no hemos estado aquí. Déjenos marchar o esto no acabara nunca. Francisco le miró; no parecía el mismo, y asintió—. Gracias —dijo complacido Richard.

Se abrazó a su familia, y los tres salieron por última vez de aquel lugar de pesadilla. Richard se permitió pensar que por fin todo había acabado.

Ya en el aeropuerto, sacaron los billetes para un vuelo que partía hacía Irlanda en media hora, aproximadamente. Observó a su mujer, que parecía haber recobrado mínimamente un poco de vida, después de esa larga travesía en un mundo lleno de oscuridad.

—Prometerme una cosa, chicos —dijo dirigiéndose a su marido y a su hijo—. Prometerme que nunca me preguntaréis por lo que me ha tocado vivir estos tres años, que nunca más volveremos a hablar de este tema.

—Prometido —contestaron los dos a la vez.

De hecho, resultó un alivio para ambos no tener que volver a hablar de lo sucedido.

Richard se acercó a una de las tiendas del Aeropuerto para comprar unas botellas de agua. Se entretuvo unos segundos ojeando los periódicos del día cuando un hombre de mediana edad y con un frondoso bigote charlo animadamente con él.

—¿Usted no es de por aquí, verdad? —preguntó el hombre después de conversar acerca del tiempo.

—No, señor. Soy irlandés.

—Irlanda…tierra de mitos y leyendas. ¿Alguna vez se ha topado con alguno de esos seres mágicos que rondan esa región?

—Le sorprendería si le dijera que he visto más cosas extrañas aquí que en mi país.

—Para nada, amigo. Nunca se sabe donde uno puede encontrarse con cosas que escapan a su juicio. Al fin y al cabo, vivimos en un mundo falto de razón, donde constantemente asistimos a cosas difíciles de entender. —El hombre miró su reloj y añadió:— Le dejo, caballero. Saludos a su mujer y a su hijo —se despidió, al tiempo que iniciaba la marcha.

—¿Cómo sabe que tengo mujer e hijo? —preguntó extrañado Richard, aunque fue casi un susurro.

El hombre se giró y sonrió, una sonrisa que Richard reconoció y que jamás olvidaría.

PDF: Cierra la Puerta Cap.15

Final de Cierra la Puerta

Hoy estreno el último capítulo de este proyecto que inicie como continuación de un relato corto. La verdad es que me lo he pasado muy bien escribiendo la historia, explorando un poco más al personaje protagonista de la novela: Richard. También, incluyendo personajes nuevos que juegan un papel muy importante, especialmente en el final de la trama. Explorando al antagonista de la historia, un personaje oscuro, una sombra detrás de la puerta, un ser impredecible y maligno. Y por supuesto, resolviendo el misterio de Alice, atrapada en un mundo que no le pertenece.

PORTADA

Como también algunos de vosotros me comentasteis que perdisteis el hilo de la historia (pues es difícil seguir todos los capítulos), mañana colgare la novela completa en PDF para su lectura o descarga.

Ahora, sin más preámbulos, os dejo en la siguiente entrada con el capítulo final de Cierra la Puerta.

Espero que lo disfrutéis y ¡buena lectura! 😉

Cierra la Puerta: Capítulo 14

14

PORTADA

Ese condenado monstruo sonreía, saboreando ese momento, ahora todos ellos estaban condenados al infierno. Richard lo supo; muy a su pesar, que ese era el final. El final para toda su familia. Después de todo y después de volver a ver a su mujer…durante unos instantes creyó poder salir bien parado de aquella historia, pero se equivocó.

Se puso en pie, e hizo lo único que se le ocurrió, una última intentona por salvar a su hijo y a su mujer.

—Déjalos ir, yo me iré contigo, pero déjales que se marchen, por favor —suplicó Richard.

Se puso de rodillas y juntando sus manos, clamó piedad para su familia. El grotesco ser se acerco a él, quedando a escasos milímetros. Después de acabar con Javier, le pareció que había dicho algo, pero quizá solo eran imaginaciones suyas. Y entonces, contestó…

—No hay trato —dijo una voz grave, una voz que salía del interior de aquella cosa. ¡Os quiero a todos! —gritó glorioso.

Agarró a Richard por los hombros, igual que había hecho con Javier, alzándolo en el aire.

¡No! —chilló su hijo.

En ese momento algo interrumpió el devenir de los acontecimientos. Alguien llamó a la puerta.

—¡Abran la puerta! —gritó Fernando, el nuevo director del hotel.

—Lo siento jefe, siento haberles dejado entrar —se escuchó decir al joven guarda.

Richard sintió un enorme escalofrío en su espalda. Era exactamente igual al día que aquel bicho se llevó a su mujer. Con diferentes personajes, algunos matices discordantes, pero jodidamente igual de tenebroso, se percibía el mismo aroma a tragedia.

Los dos hombres luchaban por abrir la puerta cerrada. Jhon se levanto para intentar derribar la puerta y que esos hombres pudieran ayudarles. Alice permanecía en el suelo, extasiada por los años pasados en aquel enorme agujero negro.

Richard intento zafarse, pero aquel malnacido le sujetaba con tanta fuerza que apenas pudo moverse. Éste miro complacido la escena, Jhon intentando abrir la puerta, Alice en el suelo y Richard enfrente suyo, incapaz de escapar de allí.

Giró la cabeza para mirar la puerta del armario, que permanecía abierta esperando algún invitado nuevo. Le miró, miró detrás de él, y volvió a mirarle. Sonrío.

¡Por todos los dioses! Richard supo lo que pretendía llevar a cabo. Unas lágrimas cayeron por su rostro.

—No, eso no, por favor. Otra vez no…

Tiro a Richard lejos de su alcance. Esté se golpeo contra un cuadro de la Torre Agbar y desconchó parte de la pared en el impacto. El golpe contra el suelo al caer también fue extremadamente violento.

Jhon corrió a auxiliarle. Richard intentó advertir a su hijo que se olvidara de él, que ayudara a su madre, pero no podía.

—¡Qué demonios pasa ahí! —chilló enfurecido Francisco. ¡Voy a llamar de inmediato a la policía!

Y lo que pasaba es que Alice, que se encontraba tirada en el suelo, veía como esa cosa se acercaba a ella para llevarla de nuevo a su escondite maldito, esta vez para no volver a ver la luz, para siempre jamás.

PDF: Cierra la Puerta Cap.14